Cómo construir formatos nuevos sin saber programar
Lo que aprendí montando un rastreador de los Reyes Magos que siguieron más de 16.000 personas
En cualquier redacción digital hay una lista de ideas que no se hacen. Casi ninguna es mala; lo que tienen en común es que alguien tiene que programarlas, y programar cuesta dinero, cuesta pliegos y cuesta un tiempo que casi nunca cuadra con la fecha para la que la idea tenía sentido.
Ese cálculo ha cambiado, y lo comprobé montando un rastreador en directo del paso de los Reyes Magos por Extremadura, con una semana de conversaciones con ChatGPT por delante, siendo periodista y sin haber escrito una línea de código en mi vida. Lo siguieron más de 16.000 personas.
Lo que se abre
El proceso se parece ahora mucho más a una conversación que a un desarrollo, y en una conversación una redacción se defiende sola: pides algo, te devuelven una versión que casi funciona, señalas lo que falla, vuelves a pedir. Iteras hasta que la herramienta hace lo que tenías en la cabeza, y lo haces con la gente que ya está dentro, que además es la que sabe qué le interesa a la audiencia esa noche concreta.
Eso cambia qué ideas merece la pena intentar. Un formato para una sola noche, un especial que solo tiene sentido durante una semana, un mapa para unas elecciones, una herramienta pequeña para una romería: cosas que nunca justificarían una licitación y que ahora se montan en unos días.
Lo que cuesta
No es magia y tampoco sale gratis. Las primeras versiones eran un desastre, hubo tardes enteras dando vueltas al mismo error y momentos de pensar que aquello no llegaba al 5 de enero. Lo que se ahorra en presupuesto se paga en horas de conversación y en aprender a pedir las cosas con precisión, que es una habilidad nueva y que nadie tiene el primer día.
Lo que sigue igual
Sigue haciendo falta saber qué quieres, para quién lo haces y por qué merece la pena, que es exactamente el trabajo de siempre. El modelo te da opciones, no criterio. Y la decisión que de verdad hizo que el rastreador funcionara, entender que lo único que importaba esa noche era responder por dónde van ahora, no salió de ninguna conversación con la máquina.
Esa parte, la de decidir qué se construye y qué se descarta, no la ha automatizado nadie todavía.
Lo que viene
Comprender bien cómo se itera con un modelo va a ser el valor diferencial entre las redacciones que sepan aprovechar este tren y las que lo vean pasar. Y me parece una noticia buenísima, porque le devuelve a la gente de contenidos la posibilidad de inventar formatos frescos sin esperar a que el calendario y el presupuesto se pongan de acuerdo.
A nosotros nos quedan muchas ideas en el cajón. Voy a ir sacándolas, obviamente sin saber programar.